Desde que empezó el confinamiento he estado en contacto con mis alumnos. Al cesar las clases presenciales y empezar la modalidad de tele docencia, los maestros nos hemos visto obligados a cambiar nuestra forma de enseñar de la noche a la mañana. Esto nos hace agudizar el ingenio para con los pocos recursos que contamos intentar mantener una enseñanza lo mas parecida a la que se realizaba en las aulas. Es difícil, para que vamos a engañarnos... No es lo mismo para nada, se pueden transmitir los conceptos y los contenidos didácticos a través de internet, pero eso no es enseñar, no es la escuela. Desde el principio he intentado que la teledocencia con mis niños no se limitara a mandar ejercicios y tareas. He intentado crear, salvando las distancias, claro, un ambiente lo más similar a lo que hacíamos en clase. Y en clase hacíamos muchas más cosas que aprender las tablas o a redactar. Hacíamos teatro, cantábamos, jugábamos, preparábamo...